Nunca terminas por conocer a ninguna persona, ni siquiera a ti mismo.
Durante mucho tiempo crees que dentro de ti ya no existe cosa alguna como la sorpresa, el amor o la incertidumbre, pues de alguna manera tenías la falsa idea de que cosas como esas estaban bajo tu control o que al menos sabías exactamente cómo reaccionar ante la inminente llegada de estas.
Pero cuando sientes algo realmente dentro de ti y esto se combina con diversos factores que tenías guardados muy al fondo de tu cabeza todo aflora y aquellas reacciones que de una forma poco saludable lograste reprimir explotan haciendo que experimentes tantas cosas en una pequeña fracción de tiempo hasta que te das cuenta de que debes gobernarte y retomar el control.
Lo más saludable en ocasiones no es lo más fácil.
Cuando vuelves a sentir dentro de ti aquello que llevabas tiempo sin experimentar, no puedes evitar sentir recelo por todo lo demás… como deseando que los instantes se vuelvan infinitos, tal vez porque es te hace sentir bien, tal vez es lo contrario, pero actúa como un placebo frente a una realidad que percibias de forma asertiva como predecible.

