Lentes oscuros

Siempre esperas estar en el momento adecuado, una vez que este aparece piensas en absolutamente todo, a excepción de qué es lo que deberías de decir, aunque invariablemente lo terminas haciendo, aunque pasado el momento, pero después de repensarlo un poco te das cuenta (o eso crees) que tal vez aquello que dijiste no era precisamente lo que querías comunicar o que ni siquiera era lo mejor que pudiste decir, tal vez sonaste aburrí, repetitivo o incluso (y disculpen la expresión) bien tarolas.

El punto de todo esto es que no hay un manera correcta de hacer ciertas cosas y menos aún cosas que surgen de ningún lado, sólo está el momento y pasará lo que tenga que pasar, por el tiempo que sea necesario y en las circunstancias que se presenten, si está destinado a ser probablemente pase (o tal vez no).

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